La salud es definida por la OMS como “el estado completo de bienestar físico, mental y social; y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Esta definición es relevante, pues posee un componente subjetivo importante que se debe tener en cuenta en las evaluaciones de los riesgos para la salud. Sin embargo, es un término desactualizado e insuficiente al no comprender los nuevos patrones de enfermedad que existen en la actualidad.

Con las dinámicas de cambio dentro de la sociedad, los conceptos también se transforman y renuevan. De ahí que se origine la noción de Salud holística como un término que no es netamente biológico, sino que concibe la dimensión física, mental, social, emocional y espiritual del ser humano como un todo y de forma interdependiente (Higuera, 2008)

Según José Carlos Bermejo, experto en humanización de la salud; la dimensión física se logra cuando la persona cuida su cuerpo y le da más valor que la de un simple cuerpo “animal”, es decir que el organismo tiene un funcionamiento eficiente que es capaz de responder apropiadamente a una diversidad de eventos. En cuanto al aspecto mental, se define como la capacidad que tiene el ser humano para mantener relaciones armoniosas con los demás, tener apropiación sobre sus ideas y modos de interpretar la realidad, libre de obsesiones y visiones cerradas.

En lo que respecta al ámbito social, el ser humano tendrá salud relacional cuando se logre relacionar consigo misma y se auto-valore, hasta el punto en que logre experimentar paz con su ser, y en consecuencia con su entorno y comunidad. Es decir, que tenga la capacidad de reconocer su interdependencia en los diferentes ámbitos de la vida.

La Salud Holística también abarca la dimensión emocional, siendo una de las más consideradas, ya que si una persona sana controla sus sentimientos de manera asertiva -los reconoce, los acepta y los integra- entonces tendrá la capacidad de aprovechar su energía en pro de los valores. Por último, para acompañar el sentido holístico se debe generar salud espiritual, en donde la persona tenga conciencia de ser trascendente, conozca sus propios valores y respete la diversidad, libre de fanatismos, esclavitudes y moralizaciones.

En esencia, la salud holística debe recuperar la visión integral de la persona, partiendo de la complejidad del ser humano para luego evidenciar el ser como un todo. Y es así,  como la Fundación Salud Morena mediante sus talleres de bienestar, busca reintegrar todas las dimensiones del ser que se han abandonado.

Carolina López Barrera